Confianza Fragmentada

¿La gente cree más en los medios o en el gobierno?, en una era donde el verdadero enemigo parece ser el otro

11 minutos de lectura
Medios vs gobierno

Medios vs gobierno

Escuchar el artículo
Detener

Santo Domingo.– ¿Usted a quién le cree cuando el país entra en turbulencia?

¿Al presidente en una alocución solemne o al periodista que cuestiona sus cifras al día siguiente?

¿Al boletín oficial o al titular que lo contradice?

¿A quién le cree usted cuando el país entra en crisis? ¿A un ministro en cadena nacional o a un periodista en horario estelar? ¿A la institución que gobierna o al medio que la fiscaliza?

La respuesta, según el Barómetro de Confianza Edelman 2026, no es uniforme. Pero revela algo más inquietante que una simple competencia entre dos poderes: la confianza ya no se decide entre medios y gobierno. Se está retirando hacia lo cercano, lo familiar, lo que se parece a nosotros.

En muchas democracias occidentales, la prensa supera al gobierno en credibilidad. No por amplio margen, sino por diferencia relativa dentro de un clima general de escepticismo.

En otras regiones, especialmente en Asia y Medio Oriente, el gobierno concentra mayores niveles de confianza que los medios.

El dato que incomoda

A nivel global, el 54 % de los encuestados dice confiar en los medios de comunicación, frente a un 53 % que confía en el gobierno . La diferencia es mínima. Estadísticamente estrecha. Casi un empate técnico.

Pero el promedio engaña.

En muchas democracias occidentales, la balanza se inclina hacia los medios. En gran parte de Europa y América, los ciudadanos confían más en la prensa que en quienes ejercen el poder político, aunque ambos niveles sean relativamente bajos.

En Francia, por ejemplo, apenas el 30 % confía en el gobierno, frente a un 40 % que confía en los medios. ¿Es un triunfo del periodismo? ¿O una derrota generalizada de las instituciones?

En España, Estados Unidos y el Reino Unido, los medios superan al gobierno en confianza. Pero ninguna de las dos instituciones logra cifras robustas. Se trata más bien de una preferencia relativa dentro de un clima de escepticismo.

En contraste, en varios países de Asia y Medio Oriente, el gobierno supera ampliamente a los medios. Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y China registran niveles muy altos de confianza en el gobierno, muy por encima de la media occidental .

Entonces, ¿la gente confía más en los medios o en el gobierno?

 La respuesta es: depende del país. Y más aún, depende del modelo político, del contexto económico y del grado de polarización social.

la tabla ampliada, incluyendo todos los países de América que forman parte del estudio 2026 (Estados Unidos, Canadá, México, Brasil, Argentina y Colombia), junto con los casos europeos y asiáticos ya mencionados para mantener contexto comparativo.

He mantenido coherencia estricta con los datos del informe 2026.

Tabla comparativa ampliada

Confianza en los medios vs. gobierno (Edelman 2026)

Infografía

Fuente: Edelman Trust Barometer 2026

Lo que revelan los datos en América

En el continente americano el patrón es claro, pero no uniforme:

●     México (+14), Colombia (+11) y Brasil (+7) muestran una inclinación marcada hacia los medios.

●     Estados Unidos (+5) mantiene una ligera ventaja mediática.

●     Canadá (-1) está prácticamente equilibrado.

●     Argentina (-3) se inclina levemente hacia el gobierno.

La tendencia dominante en América es que los medios superan al gobierno en confianza, aunque en ningún caso —salvo México— se trata de cifras sólidamente altas. En varios países ambos están por debajo del umbral de confianza robusta (60 %).

No es una victoria contundente. Es una preferencia relativa dentro de un clima de desconfianza estructural.

La grieta institucional

Los casos extremos revelan tensiones profundas.

En Kenia, el 70 % confía en los medios, frente a apenas un 47 % en el gobierno. Es la brecha más grande a favor de la prensa. ¿Qué dice esto? Que el periodismo puede convertirse en refugio cuando el poder político pierde legitimidad.

En sentido inverso, países como Suecia, Japón y Corea del Sur muestran mayor confianza en el gobierno que en los medios, aunque con puntuaciones moderadas. Allí, la institucionalidad política parece conservar una credibilidad estructural superior a la mediática.

Y está el caso singular de Irlanda: empate. Misma confianza en medios y gobierno. Un raro equilibrio en tiempos de fractura global.

Pero la pregunta de fondo no es quién gana. Es por qué ambos pierden terreno.

El verdadero fenómeno: la desconfianza hacia el diferente

El hallazgo más alarmante del informe no es la comparación entre instituciones, sino el clima social que las rodea.

El 70 % de los 33,938 encuestados en 28 países admite ser "reacio o no estar dispuesto a confiar en alguien con valores, fuentes de información o enfoques distintos a los suyos" .

Siete de cada diez personas.

No es un dato menor: es un cambio cultural.

La desconfianza ya no se dirige solo hacia el gobierno o los medios. Se dirige hacia el otro. Hacia quien piensa distinto. Hacia quien consume otras fuentes.

  • El resultado es un ecosistema cerrado de confianza: confiamos en quienes se parecen a nosotros y desconfiamos del resto.

¿Puede sobrevivir el debate democrático en ese entorno?

¿Cómo llegamos hasta aquí?

El Barómetro, que lleva 26 años midiendo confianza, registra una erosión progresiva.

Algunos factores estructurales:

●     Desigualdad económica: existe una brecha global de 15 puntos en confianza entre personas de altos y bajos ingresos, que en Estados Unidos alcanza los 29 puntos .

●     COVID-19: generó escepticismo frente a los edictos gubernamentales y, en algunos sectores, frente a la ciencia.

●     Geopolítica y nacionalismo: tensiones comerciales y guerras culturales reforzaron la lógica de "nosotros contra ellos".

●     Desinformación: el 65 % a nivel global teme que actores extranjeros contaminen deliberadamente los medios para inflamar divisiones internas .

En ese contexto, la confianza se vuelve local. En la página 15 del informe, se observa que, tras eventos sociales recientes, las personas dicen haber perdido confianza en líderes gubernamentales (-16 puntos netos) y en grandes medios (-11), pero haber ganado confianza en vecinos, compañeros de trabajo y su propio CEO .

De "nosotros" a "mi círculo".

La pregunta ya no es si confío en el gobierno o en los medios. Es si confío en alguien fuera de mi burbuja.

Medios vs gobierno: una competencia desigual

Desde una perspectiva institucional, la comparación es compleja.

El gobierno administra recursos, impone normas, toma decisiones coercitivas. La confianza en él implica delegar poder real.

Los medios, en teoría, fiscalizan, informan y contextualizan. La confianza en ellos implica creer que seleccionan y narran hechos con honestidad.

Cuando los medios superan al gobierno en confianza, como ocurre en muchas democracias occidentales, puede interpretarse como una señal de salud democrática: el periodismo aún conserva credibilidad como contrapeso.

  • Pero cuando ambos están por debajo del 50 %, como en varios países europeos, no hay victoria. Hay fragilidad institucional.

Y cuando el gobierno concentra niveles muy altos de confianza en contextos de baja pluralidad mediática, la pregunta cambia: ¿es confianza genuina o ausencia de alternativas informativas?

El impacto económico de la desconfianza

La desconfianza no es solo un problema moral o político. Tiene costos concretos.

●     Solo el 32 % cree que la próxima generación estará mejor que la actual .

●     El 42 % de empleados dice que pondría menos esfuerzo si su líder tiene creencias políticas distintas .

●     El 34 % apoyaría reducir empresas extranjeras incluso si eso encarece los precios .

La desconfianza frena innovación, productividad y cooperación internacional.

En otras palabras: no confiar sale caro.

¿Quién puede reconstruir la confianza?

Paradójicamente, el informe sugiere que el actor mejor posicionado para "intermediar confianza" no es el gobierno ni los medios, sino los empleadores.

El 78 % de los empleados confía en su empleador a nivel global . Es la institución con mayor confianza sostenida.

¿Significa eso que las empresas deben asumir el rol de mediadores sociales? ¿Es deseable que el sector privado ocupe el vacío de legitimidad pública?

Aquí surge una tensión ética.

El informe habla de "trust brokering": facilitar diálogo entre grupos que se desconfían sin intentar cambiarlos, sino traduciendo intereses comunes. Es una estrategia pragmática. Pero plantea otra pregunta: ¿estamos desplazando la responsabilidad cívica hacia el mercado?

Entonces, ¿en quién confiamos más?

Volvamos a la pregunta inicial.

En términos globales, la diferencia entre medios y gobierno es mínima. Pero el mapa muestra tres patrones:

  1. Democracias occidentales: ligera ventaja de los medios sobre el gobierno, aunque ambos con confianza moderada o baja.


  2. Asia y Medio Oriente: mayor confianza en el gobierno, en algunos casos con niveles altos.


  3. Brechas pronunciadas: países donde una institución supera claramente a la otra, reflejando tensiones internas.


Pero el dato decisivo no es quién supera a quién.

Es que el 70 % de las personas tiene una mentalidad de confianza insular . La confianza ya no es institucional. Es tribal.

En ese contexto, la competencia entre medios y gobierno parece secundaria. La verdadera disputa ocurre en el terreno cultural: ¿podemos volver a confiar en alguien que no piensa como nosotros?

Un dilema para República Dominicana

Aunque el informe no incluye a República Dominicana, el fenómeno no nos es ajeno. Polarización política, debates digitales incendiarios, sospechas sobre medios "alineados" y acusaciones constantes al gobierno de turno son parte del paisaje.

La pregunta no es sólo en quién confían los dominicanos hoy. Es qué tipo de confianza queremos construir.

¿Una confianza que premie la transparencia, la rendición de cuentas y la pluralidad?

 ¿O una confianza condicionada a la afinidad ideológica?  

La gran enseñanza

El estudio revela algo más profundo que la comparación medios-gobierno: el 70 % de las personas admite ser renuente a confiar en alguien diferente a ellos .

Eso significa que la crisis no es solo institucional. Es cultural.

  • La confianza no está migrando del gobierno a los medios.

Está migrando hacia la tribu.

Y cuando la tribu sustituye a la institucionalidad, la verdad se vuelve negociable.

John Donne escribió: "No preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti".

La erosión de la confianza no es un problema abstracto de encuestas internacionales. Es una señal de alerta sobre la calidad de nuestras democracias y la capacidad de nuestras sociedades para cooperar.

¿La gente confía más en los medios o en el gobierno?

Depende del país. Depende del contexto. Depende de la historia reciente.

Pero la pregunta más urgente quizá sea otra:

Si cada vez confiamos menos en quien es distinto, ¿quién quedará en condiciones de arbitrar la verdad cuando más la necesitemos?

República Dominicana enfrenta la misma encrucijada que el resto del mundo:

  • Construir confianza amplia o resignarse a la confianza selectiva.

Porque al final, la pregunta no es si confiamos más en periodistas o en políticos.

La pregunta es si estamos dispuestos a confiar en algo que nos contradiga.

Una nación no colapsa cuando pierde la fe en un gobierno o en un medio.

Colapsa cuando pierde la capacidad de creer en un proyecto común.

 


Pavel De Camps Vargas

Pavel De Camps Vargas

IT Manager & Social Media Analytic, Comunicador Dominicano, Fundador de Participación Ciudadana.

Biografía completa »
Sígueme en :
LO MÁS LEÍDO
LO MÁS VISTO
TE PUEDE INTERERSAR