Ningún caso
La quiebra de las EDE y las deficiencias energéticas afectan la credibilidad de las autoridades en RD.
Actualizado: 26 de Febrero, 2026, 06:22 AM
Publicado: 26 de Febrero, 2026, 06:17 AM
José Báez Guerrero.
Santo Domingo.– Hay una enorme diferencia entre hacerle caso a la opinión pública y ponerle asunto a la incesante quisquilla de la oposición, desesperada por su evidente incapacidad de ningunear los éxitos del Gobierno en la inversión extranjera directa, el turismo, la inauguración de nuevas obras públicas y la elogiada prudencia de las autoridades monetarias.
Si la gente creyera los lamentos y exageraciones plañideras del PLD y la FUPU, el país ardería. Pero no... Recientemente hasta el CREES, frecuente expositor de la necesidad de reorientar el gasto público, ha resaltado que las autoridades lucen atentas a los planteamientos sensatos del sector privado.
Los recientes augurios del FMI sobre una recuperación del crecimiento con un pronóstico de 5% para el 2026 comienzan a cuajar, según los resultados en lo que va de año.
Hay optimismo por la reactivación del comercio, las facilidades de crédito bancario para la empresa privada y la capacidad de enfrentar los riesgos de origen externo.
El Gobierno ha expresado que el déficit y la deuda comenzarían a bajar por una reducción de las pérdidas y subsidios del sector eléctrico.
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Pero, así como nadie cree que la cosa esté tan mala como dice la oposición, en lo de la luz las autoridades han perdido credibilidad porque siguen empeñadas en mantener un esquema inviable.
Es preocupante la sobrestimación de la importancia de la oposición en la formación de la opinión pública, pero igualmente dañino es atribuir a la oposición algún mérito en la enorme inconformidad con la vergonzosa quiebra de las EDE y las deficiencias energéticas, inexistentes en áreas bajo concesión sin interconexión con el SENI.
No hay mayor incapacidad que la de algún funcionario porfiadamente aferrado a un cargo en que ha fracasado supinamente, dañando al Gobierno por no aceptar irse en paz a cumplir sus muchas otras obligaciones privadas. ¡Voltícaro fuñèctrico que rinde!


