Viriato y Manolo según Martin

Manolo Tavárez Justo y Fernández Caminero representan distintas corrientes dentro de la oposición al régimen.

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José del Castillo Pichardo.

José del Castillo Pichardo.

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Santo Domingo.– Al decir de J.B. Martin el cuadro superior de Unión Cívica Nacional se le asemejaba a un "complot de doctores", al constatar que su presidencia la ostentaba el Dr. Viriato Fiallo, educador y médico que ejerciera su noble oficio -debido a su verticalidad en la militancia antitrujillista- en los bateyes de los ingenios de la familia Vicini. Guardando prisión en tres ocasiones y asilado en la legación colombiana en 1947.

Unión Cívica Nacional y su liderazgo antitrujillista

Nació en 1895, el mayor de varios hermanos sindicados en la Era por su disidencia -Antinoe, Gilberto, Odalís-, fundó y dirigió organizaciones estudiantiles, profesorales y culturales en los años 20 y 30, destacándose en la resistencia cívica a la Ocupación Americana de 1916/24, como lo fuera su prestigioso tío, el poeta Fabio Fiallo.

En la vice de UCN figuraba el Dr. José A. Fernández Caminero (1924, San Francisco de Macorís), quien en 1949 estudiara en México becado por el Instituto de Cardiología de ese país, consolidando allí amistad e ideales democráticos con el galeno dominicano Manuel Tejada Florentino (1907, Salcedo) que igual se especializaba en esa rama. Quien falleciera en la silla eléctrica de La 40 del temible SIM y del cual guardo entrañables recuerdos infantiles al compartir vecindad en la Socorro Sánchez con su familia y la de mis tíos Álvarez Pichardo.

Fernández Caminero, encarcelado a raíz del complot develado en enero de 1960, ocuparía simultáneamente tras su liberación de La Victoria en junio del 61, la vice en UCN y la Agrupación Política 14 de Junio.

El tercero a bordo en el liderato cívico era el prestigioso psiquiatra Luis Manuel Baquero (1922, Santo Domingo), quien fungía como influyente secretario general, miembro de una familia empresarial española de primer rango radicada en la emblemática vía comercial de El Conde. Con estudios de bachillerato en España, universitarios en Santo Domingo y en Montreal, en McGill, Baquero era considerado por Antonio Zaglul pionero del psicoanálisis y la terapia de grupo en el país en los inicios de los 50.

Esta trilogía encabezaba el fortín cívico que, semanas después del tiranicidio -mientras las páginas de los diarios se plagaban de invitaciones a misas de intención para elevar el alma fétida del tirano hacia el Paraíso donde moran los buenos- publicaba el 17 de julio en El Caribe la valerosa Carta firmada por 2,144 ciudadanos que reclamaban Libertad con mayúscula al presidente Balaguer y desligaban sus nombres del oficialista Partido Dominicano. Un verdadero aldabonazo a la conciencia nacional orientado a desmontar los remanentes de la dictadura e iniciar la brega accidentada hacia un sistema democrático moderno.

Para John Bartlow Martin, enviado especial del presidente Kennedy para indagar la realidad dominicana, informar y recomendar cursos de acción a la política de Washington, quien arribara a Ciudad Trujillo el 10 de septiembre y permaneciera 3 semanas, esta entidad emergía como un inusitado iceberg en las presuntas aguas tranquilas del orden trujillista de 31 años, integrada por la clase media y alta de las ciudades. Doctores, abogados, arquitectos, ingenieros, empresarios, empleados de cuello blanco, comerciantes, formaban las filas de la agrupación retadora. Que surgía con sello de moderación y tono patriótico no partidista.

El retrato que nos brinda Martin de Viriato Fiallo rezuma admiración.

Lo sitúa en 70 años (realmente 66). "La mayor figura respetada" de la escena política. Normalista, combatió la Ocupación de los Marines del 16 al 24 y mantuvo la resistencia al régimen de Trujillo. "Bravo e impresionante patriota, luchador por la libertad desde 1916, encarcelado tres veces por sus ideas".

El norteamericano asistió a un mitin de UCN en el Malecón, calculando entre 15 y 20 mil personas los concurrentes que, sin dejarse intimidar por un avión que realizaba vuelos rasantes, elevaban las consignas "Libertad, Que se Vayan los Trujillo, ¡Basta Ya!", y abucheaban a Balaguer. La entidad reclamaba que el Partido Dominicano fuera excluido de las elecciones de mayo del 62.

En su charla con Viriato, el enviado de JFK registró que el líder cívico favorecía una reforma agraria con tierras expropiadas a los Trujillo, modificar la legislación fiscal con tasas progresivas del impuesto sobre la renta. Contemplaba reformas laborales y habitacionales, contando con los "amigos de Washington" (Bonilla Atiles, exiliado desde mediados de los 40, realizaba labores de cabildeo en USA).

Pese a la admiración que le provocara el líder dominicano, al emisario le lució "un hombre del siglo 18 en muchos asuntos". A Viriato le preocupaba el tema de los derechos humanos -cardinal en esa coyuntura tras 31 años de violaciones flagrantes. Aconsejaba moderación ante un pueblo que mostraba su impaciencia.

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Temía al comunismo y a la influencia de Castro, afirmando que, si UCN fallara, el comunismo podría triunfar. Contaba con apoyo de gente con dinero y operaba en 36 lugares, menos en Bonao (feudo de Petán) y San Cristóbal (Ciudad Benemérita), baluartes trujillistas.

Para Martin, de los tres galenos, el más articulado Fernández Caminero era el cerebro y Viriato el abanderado, el símbolo de la gesta popular. El hombre del ¡Basta Ya! pronunciado el 29 de julio ante el Altar de la Patria en la confluencia de la Palo Hincado y El Conde ante una multitud corajuda y serena que rompía las cadenas del miedo y ganaba las calles con el grito libertario.

Rivalidades y perfiles en la oposición dominicana

En la misma calle El Conde -designada antes Separación y 27 de Febrero-, a esquina Hostos, segunda planta, con óptica debajo y frente al Hotel Comercial, en balcones laterales y frontal, asomaban los entusiastas muchachos verdinegros -pantalón negro por el luto del martirologio en la lucha contra la dictadura y camisa verde por la esperanza de un mundo más justo. Allí se hallaba la sede de la Agrupación Política 14 de Junio.

"Abogado de 30 años, alto, esbelto, admirado, buenmozo, carismático, muy dominicano, rodeado del aura del martirologio, con ojos marrones luminosos, dedos largos, gestos expresivos, aire de trágica paciencia. Posee una cualidad mesiánica."

Así arranca la descripción que este retratista magistral realiza de Manolo Tavárez Justo en memo secreto para un motivado presidente Kennedy. "Carga con la tragedia de su esposa" (Minerva Mirabal y sus hermanas heroínas). "Bravo, torturado, nunca reveló nombres. Ídolo popular. Potencialmente un líder poderoso." Sin dudas, la presencia magnética de Manolo impresionó al emisario.

Refiere la rivalidad entre Manolo y Fernández Caminero por la línea política del 14 de Junio, más moderado este último versus el primero más radical, inclinado al trabajo clandestino. Señala que los jóvenes lo han rodeado, mencionando como "filocomunistas" al ingeniero Alfredo Manzano (quien le respondía con evasivas), a Rubén Echavarría, y al ingeniero Félix Germán (realmente más cercano a Sacha Volman y su Instituto de Educación Política en Costa Rica, donde 26 jóvenes del 14 de Junio junto a 25 del PRD y 10 de UCN asistieron a un curso de formación política). Según Martin, el galeno de San Francisco ha pensado renunciar al partido, pero no lo ha hecho para "mantener a Manolo y el 14 de Junio del lado correcto", dado su gran futuro.

Reflexionaba Martin. Si Fernández Caminero falla en controlar a Manolo, se podría convertir, no en una marioneta de Castro, pero sí en un agitador dominicano. Agregando, "nuestra gente sospecha que es un agente de Castro o de los rusos. Yo lo dudo.

Pero si es captado por los jóvenes oportunistas ambiciosos, y alejado de los Estados Unidos y de la respetable UCN, podría girar a la izquierda, quizás aceptando ayuda de Rusia o Checoeslovaquia o de Castro." Marcando con el comentario nuestra importancia en el dominó geopolítico del Caribe en el marco de la Guerra Fría.

El norteamericano apunta una tesis que para mi resulta una novedad en estos ejercicios de especulación y perfiles de alta inteligencia, a propósito del hecho de que la membresía del 14 clandestino fue develada y pasada como ritual siniestro por el fatídico centro de interrogatorio y tortura de La 40 desde enero de 1960. "Tengo noticias de que los más torturados son los más moderados y los jóvenes no sometidos a tortura son los cabezas calientes".

Así, al parecer, la electricidad serenaba el entusiasmo político.

    Manolo Tavárez Justo, con su martirologio, puede fácilmente convertirse en un héroe legendario, convenía Martin. Ponderando "la posibilidad de mantenerlo de nuestro lado, aislarlo de la influencia de los jóvenes cabezas calientes y acercarlo a Fernández Caminero". Pero declaraba no estar seguro de lograrlo.

    "El asunto es que él me mintió en la primera entrevista sobre la plataforma del partido. Trataba de definir la posición política como un movimiento socialista cristiano. Favoreciendo un gobierno democrático representativo, el nacionalismo, la reforma agraria con la tierra de los Trujillo y una reforma habitacional entregando la propiedad de los terrenos al pueblo. Desarrollo industrial por el capital privado, reforma fiscal y mejora científica de la agricultura."

    Su partido -continúa Martin- tiene docenas de miles de simpatizantes urbanos y por igual campesinos.

    Su base real, como la de UCN, es la clase media, indicando que probablemente el 70 % pertenezca también a la entidad cívica, con doble militancia.

    No participaría en elecciones mientras los Trujillo estén en el país y hasta que el cuadro militar sea cambiado. Entiende Tavárez Justo que la mejor forma de estrangular a los Trujillo es con las sanciones económicas vigentes.

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    Martin consideraba que, si se ampliaran las sanciones interamericanas, el régimen podría resolver con Europa. Manolo abogaba por un boicot mundial. De levantarse las sanciones, opinaba Martin, sería un desastre, y los extremistas de izquierda y derecha se beneficiarían.

    Para Manolo el MPD no era extremista. "Son socialistas, no extremistas". Para Martin "son comunistas". El 14 trataba de tranquilizar y educar al pueblo y UCN lo incitaba con retórica antitrujillista. Si Ramfis y Tunti se fueran, los guardias serían obedientes. El liderazgo del partido lo encarnaba él su fundador y presidente. Lo de Fernández Caminero no era riesgo de división. No había infiltración comunista en el 14. Sus asesores, Gustavo A, Mejía Ricart, Leandro Guzmán y Manzano.

    La brega continuaba.

    José Del Castillo Pichardo

    José Del Castillo Pichardo

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